Capítulo 22: A veces el amor no es suficiente
Se preguntarán qué fue lo que sucedió después, fui a casa con él y en todo momento se portó amable conmigo durante las dos semanas que siguieron, era extraño otra vez, no me lastimaba, no hablaba de que me deshiciera de mi bebé y tampoco me obligaba a hacer nada que no quisiera, me llevaba al trabajo y volvía por mí, me asignó a cuatro guardaespaldas, CUATRO, para que me cuidaran, pero era obvio que su intención no era esa sino evitar que escapara,