Durante el trayecto al hotel no dijimos nada sobre aquel beso, aquella mujer o sobre la exposición, simplemente viajamos en silencio hasta llegar.
-...
Nos miramos el uno al otro afuera de nuestras habitaciones.
-Gracias por la invitación.
-A ti, por acompañarme.
Sobre lo que ocurrió esta noche, lo lamento.
Bajó la mirada, estaba avergonzado.
-No te preocupes, sé que no lo hiciste para ofenderme a mi.
Descansa.
-Buenas noches.
No supe si quería decir algo más y no se lo permití, pero que se dis