-Claro que me casaría contigo.
Te amo, Vladimir Zaitzev, jamás imaginé que podría y luego no imaginé que tú podrías amarme... Pero te amo y saber que me amas...
No quiero tu devoción, no quiero que te arrastres por y para mí, sólo quiero esa fidelidad que me prometes y si puedes amarme hasta la eternidad, lo aceptaré.
¡MUAK, MUAK!
En lugar de agacharme fue hacia mí y se hincó también, le coloqué el anillo y nos besamos.
-Este anillo, sé que es sencillo, pero alguna vez... Cuando los Zaitzev no