Pasaron tres meses de esa ruptura, no le dije a nadie, y Vlad tampoco, estaba viviendo mi duelo, el duelo de haber dejado ir la idea de un amor al que me aferré pero que nunca sentí, pensé que esas cosas no dolían, pero claro que dolían, adoraba a Vlad, pero de otra forma y por fin lo había reconocido, tenía que empezar una vida sin él en ella, era mi amigo, no mi muleta.
Eso no significaba que no lo vería, pero por el bien de los dos, acordamos que Amor y él se video llamarían mientras él viví