Así es, el fin de semana, cuando estaba dispuesto a convencer a Emma de volver conmigo, llamé a Ammelie y ahora estaba aquí, en Halstelburg.
Ambos nos miramos sin decir otra palabra más, me di la vuelta y caminé hasta la salida y ella me siguió.
Subimos al auto y conduje en silencio hasta llegar a un restaurante cerca del hotel Halsterlburg.
-Te reservé una habitación, espero que no te moleste.
-Te lo agradezco, aunque no pienso quedarme mucho…
-Lo supuse, de todas maneras necesitas descansar,