-¡Marcus! ¡Ayuda!
Comenzó a gritar. Las llamas se habían extendido.
-¡Mi teléfono, voy a salir de aquí y tu puedes irte al infierno si eso es lo que quieres!
Caminó como loca buscando su teléfono, volteaba de un lugar a otro.
Yo también miraba de un lugar a otro, no permitiría que ella hiciera una llamada y lograra salir de aquí, debo admitir que eso me falló.
Cuando lo vi, corrí hacia él.
-¡Ah!
La sentí caer sobre mí y comenzar a golpearme con sus puños.
-¡Dámelo maldito! ¡Dame