-Oye.
¿Quien eres?
¿Te comiste a Adam?
Se burló de mí Caleb.
-Algo así…
Sonreí, ya no me avergonzaba ser gordito, me avergonzaba ser Adam.
-Hijo…
Mi madre me miró con lástima.
-¿Por qué te descuidaste tanto, Adam?
-Madre por favor, sólo subí unos cuántos kilos, además, dije que me iba a París a tomar un descanso y eso hice, descansé de ser Adam Keller, de ser disciplinado, de seguir una dieta, de todo, sólo fui yo por un mes y la verdad me gustó.
-Pero hijo, es que no luces como si hu