Pero nadie lo hacía, nadie me escuchaba, nadie respondía a mis gritos.
-¡Ayudaaa! ¡Ayudaaa por favor!
-¡Ey… Ey..!
¡Bastardos, idiotas!
¡Suéltenla! ¡Animales!
-¡Ayudaaa!
¡PAM, PUM, PUSH! ¡SAZ!
-¡Ayudaaa..!
-Tranquila, tranquila, shhh…
¡Shhh! Ya pasó, ya pasó.
Vas a estar bien.
Tranquila, mírame, vas a estar bien.
-Yo….Yo…
-Tranquila, ya, ya…
Estás temblando, estás asustada, te llevaré al hospital.
¿De acuerdo?
Yo sollozaba e intentaba respirar.
-Ihmmm… Yo…
Aaahhh…
-Respira, respira…
Soy médico, voy a ayudarte, ¿de acuerdo?
-Dea, de acuerdo.
-Bien, ¿puedes caminar?
-Si…
Salimos de ese oscuro callejón y mis ojos se abrieron mucho más.
-¡Mierda!
-Yo…
Perdón.
Debajo de mi vestido escurría sangre y llegaba hasta mis pies.
Yo la miraba ida. Habían pasado tantas cosas en un lapso de tiempo tan pequeño que no dimensionaba ni tenía idea de lo que estaba pasando.
-Voy a preguntarte algo, aunque puede ser incómodo…
Dudo que sea por eso, sólo…
¿Estás teniendo tu periodo ahora?
-No…
Negué con la