Me fui al trabajo y estando ahí le pedí a mi secretaria que llamara a August.
¡TOC, TOC!
-Adelante...
-Hermano.
¿Para qué me has llamado?
August a diferencia de otros días lucía serio, no era típico en él cuando venía a verme.
-¿Por qué esa cara August?
¿Te sucedió algo?
-A mí no.
Levantó las cejas.
-Simplemente has andado con un humor de los mil demonios así que no sé si debo venir preparado para la guerra o para una fiesta.
-Siéntate, necesito hablar contigo.
-Antes de eso, me gustaría que me escucharas.
Ahora fui yo quien levantó las cejas, August me va a regañar, estoy seguro.
-Dime...
-¿Qué m****a está pasando contigo Adam?
Carajo...
Pensé que el matrimonio te sentaría bien, podría jurar que dos meses atrás lo hacía.
¿Qué ha sucedido cómo para que eso cambiara?
Es obvio que estás pasándola mal en ese matrimonio y asumo que es tu culpa, porque dudo que sea de Emma.
-Ay...
Suspiré, mi amigo no me daba ni un poco de crédito, pero cómo lo haría, tenía toda la razó