Adam fue por el vino a la cava que tenía en un ala de la mansión mientras yo salí al jardín a colocar la vajilla.
Cuando todo estuvo listo y servido me senté a esperar, se tardó un poco.
-Siento la demora, elegí este, espero que te guste.
-...
Asentí con la cabeza, era un vino blanco de 80 años de edad proveniente de Napa.
-Buen provecho, Adam.
-Buen provecho Emma.
-¡Mmm!
Cerró sus ojos y saboreó la carne.
-¡Delicioso Emma!
Eres la mejor chef que he conocido.
-Gracias Adam...
Me esforcé para que te gustara.
-...
Me gustó, muchas gracias.
Guardamos silencio hasta que terminamos de comer, fue un silencio incómodo.
-Emma...
-Adam...
-Necesitamos hablar.
-Necesitamos hablar.
Los dos dijimos lo mismo al mismo tiempo.
-Tú primero Emma.
-¿Estás seguro?
-Lo estoy.
Asintió con la mirada.
Respiré profundo, necesitaba valor para decir lo que pensaba.
-No me siento feliz, no en este momento de nuestro matrimonio...
Sus ojos se abrieron.
-Ante