Adam me cargó y me colocó sobre su escritorio.
Levantó mi vestido, ya saben, yo siempre uso vestido.
Levantó mi vestido y bajó mis pantis.
-¡Mmm! ¡Adam! ¡Mmm! ¡Dios!
-Mmm... Deliciosa...
Su boca y su lengua acariciaban mis labios, mi entrada y mi clítoris y yo gritaba de placer mientras jalaba su cabello.
-¡Aaaah! ¡Adam! ¡Mmm!
-¡Emma..! ¡Mmm! ¡Te amo!
Levanté mis piernas y Adam disfrutó de mí y me satisfizo, terminamos dos horas después, agitados, completamente despeinados, y desnudos, creo que mucha gente nos escuchó, sinceramente esperaba que la secretaria lo haya hecho.
-Somos un desastre Adam.
-Lo somos...
Adam me abrazaba y mordía mi oreja mientras yo intentaba colocarme el vestido.
-Te amo Emma.
-Yo también te amo mi amor.
-Gracias por venir, por cierto, había pensado en este momento en varias ocasiones y fue más que perfecto, de hecho fue mejor de lo que imaginé, espero podamos repetirlo.
-Lo haré siempre que me lo pidas.
-Excelente...
Nos besam