Adam me cargó y me colocó sobre su escritorio.
Levantó mi vestido, ya saben, yo siempre uso vestido.
Levantó mi vestido y bajó mis pantis.
-¡Mmm! ¡Adam! ¡Mmm! ¡Dios!
-Mmm... Deliciosa...
Su boca y su lengua acariciaban mis labios, mi entrada y mi clítoris y yo gritaba de placer mientras jalaba su cabello.
-¡Aaaah! ¡Adam! ¡Mmm!
-¡Emma..! ¡Mmm! ¡Te amo!
Levanté mis piernas y Adam disfrutó de mí y me satisfizo, terminamos dos horas después, agitados, completamente despeinados, y des