-¿Tiene cita con el señor Keller?
-Ah, mmm...
No.
Lamento venir sin avisar, no obstante...
-No obstante, si usted no tiene cita no puede pasar a ver al señor Keller.
Me interrumpió.
Me mordí el labio, vaya hostilidad de la mujer.
-¿Podría llamarlo y decirle que su esposa está aquí?
Estaba intentando ser amable y educada con ella, me miró con la ceja levantada, levantó el cuello y me habló con altivez.
-Señorita, perdón...
Señora...
En esta empresa no importa esposa de quién sea, si no