-¡Emma!
-¿Si?
Pregunté agitada.
-Eres terrible.
-¿Terrible?
-Si...
Terriblemente sexy...
¡Aaaah!
-Hazlo... Córrete otra vez.
-¡Mmm!
-¡Aaah!
Me penetraba mientras estaba sentada sobre él y sentí lo caliente de sus fluidos humedecer y bañar y mi interior, colocó su mano derecha en vagina y comenzó a masajearla mientras yo había dejado de gemir y había comenzado a gritar desesperadamente.
-¡Adam! ¡Si! ¡Si! ¡Hazlo! ¡Así, Adam!
-¡Mmm..! ¡Emma..! ¡Aaaah..! ¡Mmm..!
-¡Aaaah!
Penetró mi entrada con sus dedos y yo grité como pudieron notarlo, se movía debajo de mí y entraba y salía por mi vagina, sentía que me partiría en dos de tantas sensaciones.
-Emma... Déjame salirme.
-¿Por qué?
-Porque quiero volver a correrme, sobre ti.
-Si...
Y lo dejé salir y lo hizo, se corrió sobre mí.
Ya no diré más porque fue demasiado para sus ojos y oídos si leyeron en voz alta, ni siquiera sé en qué momento empecé a sentirme tan confiada con ustedes que me atreví a contarles todo esto.
Termi