Me colocó en la cama y no pude quedarme quieta en mi lugar, lo jalé hacia mí y me giré para quedar encima de él, esta Emma no podía ser yo, pero lo era, lo soy.
Lo besé como si fuera a comérmelo y bueno aprovechando la situación creo que sí lo haré, me lo comeré.
Le quité la camisa como pude, los botones salieron disparados por todas partes, lo mismo sucedió con el cinturón y sus pantalones y él me ayudó con el vestido.
-¡Emma!
-¡¿Qué pasa?!
-Me encantas…
-¡No más de lo que tú a mí, ven aquí!
-...
Lo jalé hacia mí y lo coloqué debajo de mí, esta vez yo quería ser quién tuviera el control y así lo hice, primero tomé su miembro y lo metí en mi boca, estaba duro y caliente.
-¡Dios, Emma!
¡Mmm!
Succioné su miembro, lo metí y saqué de mi boca mientras él enterraba sus uñas en mis hombros y gemía.
-¡Mmm! ¡Aaaah!
¡Mmmm!
Lo saqué justo a tiempo de mi boca porque terminó corriéndose minutos después sobre mí, nos miramos y me arrojé en la cama para que él me hiciera suya.
Lo hizo,