Me colocó en la cama y no pude quedarme quieta en mi lugar, lo jalé hacia mí y me giré para quedar encima de él, esta Emma no podía ser yo, pero lo era, lo soy.
Lo besé como si fuera a comérmelo y bueno aprovechando la situación creo que sí lo haré, me lo comeré.
Le quité la camisa como pude, los botones salieron disparados por todas partes, lo mismo sucedió con el cinturón y sus pantalones y él me ayudó con el vestido.
-¡Emma!
-¡¿Qué pasa?!
-Me encantas…
-¡No más de lo que tú a mí, ven aq