Saqué a Emma de la tina y la llevé hasta la cama, la coloqué sentada y fui por una bata, la sequé con delicadeza como si su hermosa piel fuera a agrietarse con sólo aplicar el mínimo de presión, le sequé su hermosa cabellera, sé que digo hermosa muchas veces, pero es en serio, en todos los sentidos Emma es hermosa, preciosa, bella, bonita, maravillosa, única, la amo.
-Voy a…
-Espera, voy a cambiar las sábanas gordita…
-¡Oh..!
Es…
Se quedó en silencio observando aquella mancha, no sé qué estaría pensando, no quise incomodarla preguntando, sólo la dejé sumirse en sus pensamientos mientras me encargaba de arreglar la cama, la levanté y la coloqué en un sofá y luego la volví a acostar en la cama.
-Eres muy atento.
-Por ti lo soy.
¿Qué te gustaría desayunar hoy?
-Mmm…
Un muy buen filete ja ja ja.
Ayer sólo desayuné…
-Perfecto, llamaré a Joseph para que le indique a Claudin que lo prepare.
-Gracias amor…
-De nada amor…
Amor, amor, amor, me encanta decirte amor.
-¿Ah sí?
-Si