Levanté una ceja, ya sé que van a decir que soy tonta, no dudo que Adam tenga más de una secretaria que se lo quiera comer de pies a cabeza, pero yo no tengo por qué vigilar a nadie o pelear por su atención y no lo haré.
-Gracias por el consejo madre.
-En fin... ¿Desayunamos?
-Por supuesto, a eso venimos y después nos llevaremos a Emma para que se arregle y tú te quedarás arreglándote aquí.
-¿No podemos arreglarnos ambos aquí?
No me agrada que se vaya...
-Tranquilo, nosotras la cuidaremos y nos aseguraremos de que no haya ninguna sola probabilidad de que alguien la fastidie.
-Bueno, ya con ustedes y su actitud es suficiente madre.
Pero espero que cumplan y traigan a mi Emma de vuelta enterita, segura de si misma y hermosa por la tarde.
-Lo haremos.
-Por cierto madre...
-¿Qué sucede Emma?
-¿Has hablado con Amme?
-No.
Bueno, sí.
Discutí con ella hace un par de días, cuando le pregunté qué día llegaría para enviar a alguien por ella al aeropuerto.
-¿Por qué discutieron?
M