Amanecí sintiendo un bulto que presionaba mi trasero, sonreí.
Era Adam...
Me giré para darle los buenos días y ver sus hermosos ojos azules mirándome fijamente.
-Buenos días amor.
-Buenos días mi gordita hermosa.
¿Cómo amaneciste?
-Muy bien...
Me estiré para desperezarme y aproveché para rodear su cuello con mis brazos.
Lo besé en la nariz, me sonrió.
-¿Cómo amaneciste tú?
-Totalmente listo para ser tu esposo...
-Ja ja ja.
No más que yo Adam Keller.
¡Ah!
Como siempre me dio la vue