Amanecí sintiendo un bulto que presionaba mi trasero, sonreí.
Era Adam...
Me giré para darle los buenos días y ver sus hermosos ojos azules mirándome fijamente.
-Buenos días amor.
-Buenos días mi gordita hermosa.
¿Cómo amaneciste?
-Muy bien...
Me estiré para desperezarme y aproveché para rodear su cuello con mis brazos.
Lo besé en la nariz, me sonrió.
-¿Cómo amaneciste tú?
-Totalmente listo para ser tu esposo...
-Ja ja ja.
No más que yo Adam Keller.
¡Ah!
Como siempre me dio la vuelta y terminó encima de mí, comenzó a besar mi cuello, bajó hasta mis pechos y gruñó.
-No podemos, no hasta que nos casemos, pero cuando lo hayamos hecho voy a follarte, lo juro Emma...
-No lo dudo...
Me dio un beso en la frente y se levantó de encima de mí.
-A partir de ahora y hasta que entres por la puerta que da al jardín, no podremos vernos gordita, pero no dudes que te amo y que yo estaré esperándote frente al juez para convertirme en tu esposo.
-Lo sé...
Es lo que espero.
-Pensánd