Capítulo 34: Me deseas.
Así que esas eran sus sucias intenciones, compartir la cama. Estaba apunto de mandarlo al demonio pero él fue más rápido, se arrojó sobre la cama y se envolvió en la sábana quedando justo a mi lado, me abrazó con una inocencia fingida rodeando mi cintura con su brazo izquierdo.
Fue ahí donde el desastre comenzó, mi piel se erizó y un calor me recorrió el cuerpo su olor tan delicioso invadió mis sentidos y tuve que cerrar los ojos, grave error, Keller aprovechó ese momento para depositar un beso