La mujer de la que hablaba era mala en verdad.
Me sentí mal por ella y al mismo tiempo pensé en Adam.
En lo que él había sentido cuando fue amenazado, debió sentirse tan mal como el amor de Nath.
-¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte Nath?
-Nada, hermosa.
Él se casará y yo tendré que vivir con eso.
-Pero si te ama, tal vez en el futuro se divorcie y vuelva contigo...
-Es lo que prometió, pero dudo que esa mujer lo deje ir tan fácil.
Dijo que en cuánto se casaran buscaría la manera de hacer que se divorciara de él, sé que está mal, pero planea recolectar las pruebas de ella y su amante y hacer que se divorcie de él sin que eso le afecte a su empresa ni a su reputación.
Pero de nuevo, esa mujer es muy astuta, temo que lo amarre a él para siempre. Que lo obligue a cumplirle, a darle hijos y así mantenerlo a su lado por la fuerza.
-Me siento mal por ti.
-Descuida Emma, no es tu culpa.
La culpa es mía por confiada, creí que ella era incapaz de tal cosa, pero escuché que lo