Emma se ruborizó.
Le besé la frente, únicamente porque si lo hacía en los labios no saldríamos de ahí.
¡TOC, TOC!
Alguien tocó la puerta.
-Hermano, Emma... ¿Ya están listos?
-Si...
Respondí, era Andy, tomé la mano de mi hermosa Emma. Caminamos hacia la puerta y salimos.
-¡Wow! ¡Emma!
Luces preciosa, cuñada.
-Muchas gracias Andrea.
-Andy, Emma, soy Andy para tí cuñada.
-...
Bajamos las escaleras, yo le guiñé un ojo a mi hermana.
Me sentía el hombre más afortunado del mundo.
Caminamos hacia el jardín y cuando hicimos acto de presencia, todas aquellas personas que estaban hablando en voz alta, conversando, riendo, etc., enmudecieron.
-Emma apretó mi mano y yo volteé a verla y le sonreí.
-Tranquila mi amor, si te miran y no dicen nada, es porque están tan deslumbrados por tu belleza como yo.
-...
Caminamos en dirección hacia mis padres que se encontraban en el centro del jardín conversando con los padres de Emma y entonces fui yo el que se puso nervioso, esperaba que la madre de Emma se c