Las chicas demoraron por más o menos una media hora escogiendo ropa interior, no se oía un sólo ruido, mi pobre Emma estaba intentando que yo no supiera lo que compraría.
-¡Listo, terminamos!
-Perfecto.
Me puse de pie y me acerqué al mostrador.
-Cargue todo a esta tarjeta por favor.
-¡No, Adam!
Emma se negó en seguida, yo reí.
-Emma Keller-Smith, vas a ser mi esposa y es mi responsabilidad cubrir tus necesidades primordiales, además esa lencería la compraste para lucirla conmigo, l