-...
-Tengo que bajar a abrirle o se marchará y le había pedido que viniera desde la mañana.
-...
Emma se había vuelto a quedar callada y yo estaba arrepentido de haberle pedido a Claudin que viniera a cocinar, casi casi me la como... Ay...
-Ya vuelvo ¿si?
-Si...
Podía ver que Emma estaba completamente ruborizada por lo que acababa de suceder. Me levanté de la cama y fui por una bata, me la puse y le pasé una nueva a Emma, no sé dónde estaba la suya.
Se colocó su bata y yo salí rápido de la habitación. Claudin seguía tocando como una loca.
-Claudin, qué gusto verte.
-¿Se siente bien joven?
-Si... Y no...
-...
Claudin levantó la ceja algo escéptica.
-¿Qué ocurre Claudin?
-Pues... Usted...
Me llamó para que viniera a cocinar y luego, no lo sé... Se comporta extraño.
-Es verdad. No ocurre nada Claudin, todo está bien.
Es verdad que te llamé para que cocinaras, necesito que prepares algo para cenar para dos personas, ensalada, salmón a la plancha, helado y vino, cosas sen