-¿Ah no?
-No, él no me ama y ha cumplido con cada una de las exigencias de nuestro contrato prenupcial.
No sé que te dio Emma para que estés tan cegado, pero mi instinto me dice que fue ella y yo confío en mi instinto.
-Pues yo no creo que haya sido Emma, en cambio creo que puede ser tu esposo.
¿Por qué tú si puedes desconfiar de Emma pero yo no puedo desconfiar de tu esposo?
-¡Porque lo conozco desde hace diez años y tú conoces a Emma hace unos cuántos meses.
-Estás muy bien informada Nat