Salí por fin de mi aturdimiento, mi gordita me miraba asustada.
-¡Adam! ¿Estás bien?
-Casi me matas Emma. Aunque no dudaría que me hayas matado más de una neurona.
¿Querías enviudar antes de casarte?
La miré levantando la ceja, quería ver si se avergonzaba. No lo hizo.
-¿Estás bromeando?
Dudo que siquiera tengas neuronas Adam.
¡Ouch!
-Eso dolió Emma.
-Ja ja ja. ¿Necesitas ayuda para levantarte?
-Si mi amor.
-¿Eh?
Los ojos de Emma saltaron y sus mejillas se encendieron, en todo el día se había sonrojado muchas veces y no me cansaría de verla así.
Estiré mis manos para que ella las tomara y me ayudara a levantarme, no necesitaba ayuda pero tenía un plan.
-A la cuenta de tres te impulsas para levantarte. ¿Si?
Una, dos, tres.
-Mmm…
-¡Adam... Aaah!
-¡Aaah! ¡Emma! Ja ja ja.
Mientras me levantaba me esforcé por mantenerme en mi lugar y cuando Emma aplicó más fuerza para ayudarme cooperé sin poner resistencia y gracias al esfuerzo de Emma sin poder evitarlo terminé cayendo so