Salí por fin de mi aturdimiento, mi gordita me miraba asustada.
-¡Adam! ¿Estás bien?
-Casi me matas Emma. Aunque no dudaría que me hayas matado más de una neurona.
¿Querías enviudar antes de casarte?
La miré levantando la ceja, quería ver si se avergonzaba. No lo hizo.
-¿Estás bromeando?
Dudo que siquiera tengas neuronas Adam.
¡Ouch!
-Eso dolió Emma.
-Ja ja ja. ¿Necesitas ayuda para levantarte?
-Si mi amor.
-¿Eh?
Los ojos de Emma saltaron y sus mejillas se encendieron, en todo el día