Cap. 881: **El quinto es el bueno: Fue un obsequio, jamás la usé**
Me quedé un rato más conversando con aquel hombre y luego me fui a la cabaña. Cerca de las cinco de la tarde Vik volvió en compañía de su madre que no estaba nada contenta.
-¡No puedo creer que tu padre haya hecho esto!
¡¿Y tú no te has largado?!
-Buenas tardes señora. No me iré, no hasta que Vik se haya casado con ese hombre y yo tenga claro que no puedo volver a su vida.
-Mamá, no hagas un alboroto, papá no necesita escuchar tus reclamos en este momento.
Aron...
Se dirigió hacia mí.
-Sólo qui