Ni el diario estaba en mi habitación, allí donde le guarde según recuerdo a la perfección. Ni mi hija estaba en la piscina, allí donde la mire hace un rato a la perfección. La angustia me hace un ser temeroso. Camino apresuradamente a la mesa donde deje mi celular cargando anoche, lo desconecto y marco a Leonel.
Tenía que estar en otra parte del hotel, no podía salir de aquí sin avisarme. Le había dado permiso para una mañana de piscina no más. Mi miedo incrementa con que este maldito hombre no