Narrado por Leonel Brown
Los niños son inquietos por naturaleza, se caen, golpean y vuelven a levantarse. Pero ver a Sara llorando con la frente sangrando es más de lo que mi calma y lógica puede soportar. Tampoco puedo soportar muy bien escucharla quejándose ya en el taxi camino a la clínica. Le estaba limpiando la sangre de su frente con una toalla limpia que tenía en el bolso. Ella seguía enfocada en su dolor, y yo era un desastre con la camisa blanca con uno que otro manchón de rojo.
—Estar