Al llegar a la mansión, Austin descendió del auto, lo rodeó, abrió la puerta del copiloto y en sus brazos llevó a Harper hasta el interior.
Se negó a dejar que sus pies descalzos y heridos tocaran el piso del pasillo.
Austin se dirigió a la habitación principal, la descargó con infinita delicadeza sobre el sofá.
Sin perder tiempo, Austin localizó el botiquín de primeros auxilios en el baño, regresó dando largas zancadas, se arrodilló frente a ella y con concentración y delicadeza comenzó a lim