Calma y tranquilidad eran dos cosas que Harper no tenía al estar viviendo en aquel pequeño apartamento, sus sentimientos habían tomado el control, a cada instante los recuerdos de lo vivido con Austin le pasaban factura.
Por más que trataba de mantener su cabeza ocupada en los asuntos de la empresa, no podía sacar a Austin de sus pensamientos.
Durante el día trataba de negarse a sí misma la existencia de Austin o de lo que vivió con él, pero las noches, las noches eran el verdadero infierno.
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