Tras enfrentar las bromas de sus vecinos y amigos, Margarita se atrevió a invitar a Lucca a tomar un té con ella. Para su suerte, Lucca no habían entendido las referencias de Rusia y Luis y pudo escapar de ese momento sin tener que explicar mucho al respecto.
Todavía tenía vergüenza de que el hombre le hubiera metido la nariz entre las nalgas y que sus manos hubieran acariciado sus esponjosos glúteos sin nada de timidez.
En esa nueva oportunidad, Margarita no dejó que Lucca se sentara en el sof