Lucca sintió asco.
—Por favor, retírese de mi fundo —exigió, un poco carente de paciencia y lo tomó por los hombros para empujarlo fuera.
Raúl era un hombre violento, siempre lo había sido y la cosa se ponía peor cuando se emborrachaba. Si bien, a Margarita nunca le había tocado ni un solo pelo, pues Margarita se ponía tan agresiva como él, era común que los pueblerinos vieran a Raúl metido en todas las peleas que se armaban los fines de semana.
El hombre no reaccionó de buena manera ante la in