Mundo de ficçãoIniciar sessãoA Margarita se le apretó el pecho.
—Usted no perdió su matrimonio —le dijo sincera y dulce—. Él la perdió a usted —susurró y se rieron hasta que Paula apareció por la puerta con una radiante sonrisa.
—¡Amiga! —le gritó feliz y corrió para encontrarse con ella.







