Mundo de ficçãoIniciar sessãoMargarita se quedó pasmada cuando él le dio la noticia. Se aguantó las lágrimas porque, sin querer, él le había entregado uno de los puestos que ella más había deseado, pero al que había renunciado cuando la habían discriminado por no tener una carrera universitaria que respaldara sus conocimientos.
—Pero, yo no estudié para eso —gimi&oacut







