El silencio entre ellas no era incómodo. Era extraño. Denso. Como si el destino contuviera la respiración. La niña más pequeña inclinó la cabeza.
—Hola — Su dulce voz era como un bálsamo.
Helen tardó un segundo en reaccionar.
—Hola… —respondió finalmente, con una suavidad que ella misma no recono