Eduardo
No recordaba haberse sentido tan exhausto en un solo día.
Las reuniones se habían prolongado desde temprano, cada detalle de la salida a bolsa exigiendo su atención minuciosa. Podría haber delegado gran parte de aquello, como ya lo había hecho tantas veces, pero eligió mantenerse ocupado a propósito. Se sumergió en los contratos, en las proyecciones, en los informes, como si la avalancha de números pudiera ahogar los pensamientos que insistían en rondarlo.
No era la empresa lo que le pr