Catorce años antes…
Vivian
La mansión de los Braga era tan grande como silenciosa.
Pero aquella tarde, un sonido conocido cortó el aire como un trueno.
Un chasquido seco, prohibido de comentar… pero todos sabían lo que significaba.
Eduardo estaba de pie en el centro de la sala de estudio.
La alta ventana dejaba entrar un rayo de luz dorada de la tarde, y la claridad solo acentuaba el miedo en su rostro.
—¿Segundo lugar? —la voz del abuelo retumbó como un trueno.
En su mano derecha sostenía la p