Llevaba en mis manos un ramo de lirios y un corazón cargado de sentimientos hacia Ana. Pensé que ella sospecharía al hacerle aquellas preguntas por mensaje, pero era tan inocente.
Frente a su puerta, respiré profundo y exhalé. Toqué tres veces y luego esperé.
Unos pocos segundos después la escuché acercarse pero no abrió y más adelante un grito de emoción.