Jake permanecía en silencio con el pasaporte en la mano. Después de llevar a Tom a otro parque de juegos, se habían visto con el abogado.
— Ana.
— Estoy bien, solo se siente un poco extraño saber que me caso mañana.
— ¿Que tan extraño? ¿Como para no hacerlo?
— No, no extraño de una mala manera. Es que ya mañana seremos marido y mujer, un anillo adorna