Capítulo 30
Camila abrió los ojos lentamente, le dolia la cabeza, recordó el accidente y la discusión desmedida después de eso, nada más.
La luz de la lámpara la hizo parpadear, Estaba en la habitación, recostada, laa costillas le dolían y le era doloroso moverse.
Luciano estaba sentado junto a la cama, tomándole la mano. Tenía los ojos puestos en ella con devoción, como si hubiera pasado horas observándola esperando que despertara.
—¿Dónde…? —preguntó con voz baja.
—Estás bien —respondió él rá