¡Qué maravilloso es que nadie necesite esperar ni un solo momento antes de comenzar a mejorar el mundo! (El Diario de Ana Frank, Ana Frank)
Alexei la elevó con elegancia y le dio la vuelta unas cuantas veces más antes de que ambos se inclinaran con distinción.
Con un paso sereno y confiado, sosteniendo la mano de la pelinegra, salió de la pista de baile, poniéndose el traje que Maverick le dio en el camino.
El mafioso apuró el paso y sin hacer caso a ninguna de las personas que se acercaban par