Me reí, negando con la cabeza.
—Eres incorregible, señor Blackwood.
—Y tú sigues siendo mi secretaria favorita, señora Blackwood —respondió, enfatizando el “señora” con un beso rápido en los labios—. Aunque técnicamente sigas firmando como Chloe Collins en los correos internos.
Sus palabras me d