Bajó sin desayunar conmigo. Oí la cafetera, el clic del termo, la puerta principal cerrándose con ese golpe preciso que ya me resultaba familiar. La casa quedó muda otra vez.
Pasé la mañana en el sofá, aburrida.
A las 11:17 sonó mi móvil. Era él. El nombre apareció en la pantalla, Sebastián Black