Capítulo 27
Cuando abrí los ojos, el mundo era un borrón de luces blancas y sombras grises. El pitido constante de un monitor me taladraba la cabeza, y un dolor punzante en la sien izquierda me hizo gemir bajito. La habitación olía a antiséptico y a sábanas limpias. Intenté moverme, pero el collarín rígido alre