—Pensé que habías dejado esto atrás y que no lo volverías hacer como cuando vivías en esta casa.
El mundo se detuvo. Literalmente se detuvo.
Sentí cómo todo dentro de mí se quedaba en blanco durante un segundo.
—¿Qué? —mi voz salió antes de que pudiera controlarla.
Sebastián no me miró.