Caminamos rápido hacia el coche.
Subimos. Y por un segundo… el mundo quedó fuera.
—Chloe… —empezó.
Pero no lo dejé terminar, me acerqué otra vez y lo besé.
Más lento esta vez, pero igual de intenso. Como si ya no fuera impulso sino decisión.
Él respondió sin dudar y puso sus manos en mi cintura, las