Él dio otro paso. Esta vez no lo detuve con la mano, pero mi mirada sí lo hizo.
—Chloe… —susurró mi nombre como si le doliera pronunciarlo—. No sé cómo hacer esto. No sé cómo ser el hombre que necesitas cuando mi cabeza está llena de m****a. Mi padre… está peor que nunca. Los médicos dicen que esta