Capítulo 15
No había escapatoria. No podía decirle “vete” sin sonar infantil. No podía ignorarlo y fingir que no estaba ahí, porque su presencia llenaba la habitación entera, el olor de su aftershave, el calor que desprendía su cuerpo a solo un metro, la forma en que sus ojos seguían cada movimiento mío con esa