Capítulo 148
Me desperté con la boca pastosa y un martillo invisible golpeándome las sienes. La luz de la mañana se colaba por las rendijas de la persiana mal bajada, rayas finas que me atravesaban los párpados como cuchillas. Eran las 07:12. Había olvidado poner alarma.

Me incorporé despacio. El estómago se me
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