—Te hice café —dijo—. Como siempre.
No lo miré. Fui directa al llavero de la pared, cogí mis llaves y el bolso del trabajo. Abrí la puerta del apartamento.
—Chloe…
Cerré detrás de mí sin mirar atrás. Bajé en el ascensor privado hasta la planta baja y salí a la calle. El metro estaba a dos cuadras. C