No iba a llorar aquí. No iba a dejar que viera que algo andaba mal. No después de mentirle para protegerla.
Cuando el doctor salió, mamá se sentó de nuevo y suspiró, contenta.
—Esto es bueno, hija. Muy bueno. Tu papá va a salir de esta.
—Sí —dije, y mi voz salió más ronca de lo que quería—. Muy buen